Apertura en México

¿Son la Transparencia y la Participación Ciudadana los pilares básicos y más importantes del Gobierno abierto? A cinco años de la reforma constitucional para la transparencia y a tres años de haber comenzado su evaluación, ¿cómo ha evolucionado y hacia dónde se deberían redirigir los esfuerzos?

En 2017 el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de datos personales (INAI), realizaron la primera Métrica de Gobierno Abierto, evaluación sobre la apertura institucional en los diferentes niveles de gobierno. Este ejercicio analiza nueve tipos de sujetos que están obligados a ser transparentes y a rendir cuentas: poder ejecutivo, legislativo, judicial, organismos autónomos, descentralizados, universidades, sindicatos, partidos políticos y fideicomisos.

La Métrica 2019.

El pasado 18 de febrero, el CIDE y el INAI presentaron los resultados de la Métrica 2019, en total, se observaron:

  • 1,243 sujetos obligados, que representan el 15% del total nacional;
  • 2,785 solicitudes de acceso a la información de manera manual, y 329,590 solicitudes de manera automatizada.
  • 11 portales de datos abiertos; entre otros.

La Métrica se compone de dos dimensiones: transparencia y participación ciudadana, desde dos perspectivas: gobierno y ciudadanía. Las calificaciones que obtiene México este año son:

  • 0.52 en gobierno abierto
  • 0.64 en transparencia; desde la óptica gubernamental 0.72 y desde la óptica ciudadana 0.56
  • 0.41 en participación; desde la óptica gubernamental 0.19 y desde la óptica ciudadana 0.58

Lo que no mide la Métrica es la evolución de normas en materia de transparencia, su cumplimiento, el grado de adopción de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, ni el cumplimiento de los organismos garantes de la materia.

La métrica se puede consultar en el micrositio Métrica de Gobierno Abierto 2019 , esta herramienta nos da un radiografía sobre la apertura que existe en las instituciones del país y la participación ciudadana, al tiempo que hace un llamado a la acción para mejorar ambos rubros.

Fuente: Métrica de Gobierno Abierto 2019. CIDE e INAI

Los retos y oportunidades.

Es cierto que se muestran grandes avances, dado que todas las entidades federativas mejoraron su calificación, sin embargo, existen temas que se deben atender para mejorar no solo la transparencia y rendición de cuentas, sino también la utilidad de la información y la participación de la ciudadanía, así como la transparencia proactiva, es decir, que las instituciones hagan disponible información por voluntad propia y no sólo por mandato de la ley. Algunas situaciones que se deben atender son:

  • información que no siempre es clara y localizable;
  • poca transparencia proactiva, lo que hace premiosa la apertura y la transparencia;
  • obligaciones de rendición de cuentas que no son públicas o instituciones que no cuentan con herramientas para darlas a conocer (por ejemplo: los municipios y sindicatos);
  • facilidad para hacer herramientas de participación ciudadana pero dificultad para conectarlos con la población, sumado a esto, dichos mecanismos no están institucionalizados, no tienen consecuencias, son inestables y sin continuidad, debido a los cambios de gobierno o de partido político en el gobierno;
  • se promociona la consulta pero no la colaboración o cocreación de programas, políticas o leyes;
  • existe un primer contacto relativamente fácil para el acceso a la información, sin embargo, para acceder a información más amplia y detallada el camino es sinuoso, lo que genera opacidad.

Los retos identificados dan pie a iniciar o continuar una discusión que debe ser permanente:

  • definir qué es el gobierno abierto y qué se espera de éste de acuerdo al contexto y la evolución del sistema político y social nacional como primer paso para diseñar metodologías de medición;
  • definir qué se busca con las mediciones y rankings: ¿subir el nivel y calificación de la apertura institucional?, o ¿premiar y reconocer a las instituciones destacadas?, o inclusive, construir un modelo de madurez donde las instituciones de avanzada auxilien a las que no han podido implementar una estrategia;
  • establecer la necesidad de un Sistema Nacional o una Política Nacional de Participación Ciudadana para establecer estándares mínimos o mecanismos obligatorios de colaboración, participación y cocreacion.

El debate está abierto y los retos para los gobiernos que inician son grandes, sin embargo, la participación ciudadana y el papel de las OSC en este y otros temas será imprescindible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.