Democracia Digital

Midterms 2018: la desconfianza hacia la innovación tecnológica.

En el año 2000, los resultados de la contienda por la presidencia en Estados Unidos dejaron una huella imborrable en el sistema democrático del país; la victoria del candidato republicano, George W. Bush, fue una de las más cuestionadas en su historia. Tras 18 años de este golpe a la legitimidad del sistema democrático, con pruebas de hackeos rusos en 2016 y con una creciente desconfianza a los medios electrónicos de votación, el fantasma de la incertidumbre ciudadana en el proceso electoral reapareció previo a las elecciones que se celebraron el pasado seis de noviembre.

Durante las elecciones presidenciales del 2000, un recuento de la votación realizado por Al Gore e integrantes del partido demócrata, demostró que existían irregularidades en el sistema automatizado de votos, cuestionando la legitimidad del resultado que le dio el margen de victoria a Bush. Ya en los tribunales; en medio de un clima político de acusaciones y desconfianza, la Corte Suprema de Justicia emitió un fallo polémico, que negó la posibilidad de un recuento nacional.

Los cuestionamientos a la victoria de Bush, dieron paso a que dos años más tarde, tanto demócratas como republicanos sumaran esfuerzos para aprobar la ley Help America Vote Act (HAVA, 2002), que establecía estándares mínimos de accesibilidad y seguridad en los sistemas de votación y destinaba recursos federales para la adopción de nuevos equipos de votación electrónica que reemplazarían a los existentes. Tras 15 años de aprobación de la Ley, en Estados Unidos han surgido voces que advierten sobre la vulnerabilidad de ataques cibernéticos que podrían sufrir los sistemas actuales.

En septiembre del año 2015, el Centro de Justicia Brennan publicó el informe America’s Voting Machines at Risk sobre lo obsoletas que se habían vuelto las máquinas de votación; éste detalla que problemas como la auditabilidad de las máquinas de votación, fallas electrónicas irreparables y la susceptibilidad al malware, podrían favorecer una crisis político electoral en un futuro cercano.

Además, en las elecciones presidenciales del 2016, la desconfianza en los sistemas de votación y la posibilidad de una crisis política se exacerbó, principalmente por dos factores:

  • Las declaraciones del entonces candidato republicano, Donald Trump, pusieron en duda la eficacia del sistema electoral al asegurar que durante su campaña se había diseñado un fraude para evitar que ganara.
  • Las investigaciones demostraron que Rusia intervino en las elecciones norteamericanas, vulnerando la seguridad de sus sistemas informáticos, en lo que el Departamento de Justicia identificó como ataques cibernéticos.

Estos antecedentes han generado una creciente desconfianza de los estadounidenses en los medios electrónicos de votación. De acuerdo a una encuesta realizada por la consultora Endelman Intelligence, una de cada cinco personas no confía en que los resultados de las elecciones de 2016 se hayan contado correctamente; en una cifra mayor, una de cada tres personas tiene preocupaciones sobre el correcto funcionamiento de las máquinas de votación.

¿De qué manera puedo asegurarme que mi voto fue correctamente contado?

Ante esta incertidumbre, movimientos como Audit USA o Verified Voting, plantean la necesidad de dotar a los ciudadanos de herramientas que les permitan corroborar o auditar los resultados electorales frente a los conteos automatizados que realizan las urnas electrónicas. Los ciudadanos buscan recuperar un espacio de participación directa que gradualmente habían cedido frente a las nuevas tecnologías en el conteo votos, para recuperar la credibilidad y certidumbre de sus resultados.

La demanda principal de estas organizaciones es básicamente una, ¿De qué manera puedo asegurarme que mi voto fue correctamente contado? Verified Voting, establece la necesidad de que los votantes generen un registro en papel de los votos que emiten digitalmente, y con ello, en caso de ser necesario  corroborar en cualquier momento, que la votación digital coincida con el registro documental.

Desde una estrategia de transparencia y datos abiertos, Audit USA propone que todos los votos generen una imagen o registro virtual y anónimo, disponible en la red para consultarse en cualquier momento y por cualquier persona,  permitiéndole a todas las personas poder validar sus votos,

Más allá de cuáles sean las soluciones que los estadounidenses encuentren, los cuestionamientos que se hacen a los sistemas de votación electrónica son significativos y demuestran que la confianza es un elemento necesario para el éxito de cualquier proceso electoral. Por ello, la incorporación de cambios tecnológicos en los procesos electorales, demandan un estricto marco de supervisión constante y fuertes mecanismos de seguridad que garanticen la eficacia de estos sistemas.

Si bien, la adopción de sistemas de votación electrónica debe estar motivado por el fortalecimiento de las instituciones democráticas, es fundamental evitar caer en un determinismo tecnológico que suponga que la implementación de nuevas tecnologías son por sí mismas la solución a los problemas político electorales de cualquier nación, tal como lo demuestra el caso estadounidense.

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